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El sistema inmune tambien se agota

( y nadie habla de eso )
6 de febrero de 2026 por
El sistema inmune tambien se agota
FUNGISHOP
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Estamos acostumbrados a pensar la inmunidad como algo binario: o estás fuerte o estás bajo de defensas.

Pero en realidad funciona más como un sistema dinámico que puede sobreactivarse, desregularse o agotarse.

Y eso importa.

Porque muchas personas no están “inmunodeprimidas”.

Están inmunológicamente cansadas.

¿Qué significa que el sistema inmune esté agotado?

Vivir en estrés crónico, dormir mal, comer apurado, exponerse todo el día a estímulos, atravesar duelos, sostener exigencias emocionales constantes… todo eso activa el sistema inmune de forma sostenida.

El cuerpo interpreta el estrés como amenaza.

Se libera cortisol.

Se activan mediadores inflamatorios.

Se alteran ritmos circadianos.

Se modifica la microbiota intestinal.

Con el tiempo, esta activación permanente genera una inflamación de bajo grado que no siempre se nota como enfermedad, pero sí como:

– cansancio persistente

– mayor susceptibilidad a infecciones

– digestiones lentas

– niebla mental

– piel reactiva

– recuperación física más lenta

No es “estar enfermo”.

Es vivir en modo defensa.

La inflamación silenciosa

Hoy la ciencia habla de inflammaging: inflamación crónica leve asociada al estilo de vida moderno.

No duele como una infección aguda.

No se ve como una herida.

Pero desgasta.

Es el fondo inflamatorio sobre el cual después aparecen muchos síntomas.

El intestino como centro de comando

Aproximadamente el 70% del sistema inmune se organiza en el intestino.

Ahí se decide qué atacar.

Qué tolerar.

Qué ignorar.

Cuando la microbiota está alterada —por estrés, antibióticos, alimentación pobre o sobreestimulación— el sistema pierde fineza. Responde de más o responde mal.

Por eso hoy ya no se habla solo de “subir defensas”, sino de educar la respuesta inmune.

Regulación antes que estimulación

Acá aparece un cambio de paradigma importante.

No siempre necesitamos activar más el sistema.

Muchas veces necesitamos ayudarlo a volver a un estado de equilibrio.

Dormir mejor.

Bajar la hiperalerta.

Reducir inflamación.

Nutrir bacterias beneficiosas.

Ese enfoque es más lento, pero más profundo.

El rol de hongos como la Cola de Pavo

Hongos como Trametes versicolor (Cola de Pavo) se estudian justamente por su capacidad de modular la inmunidad, no de estimularla sin criterio.

Sus polisacáridos (PSK y PSP) actúan como reguladores de la respuesta inmune y además funcionan como prebióticos, alimentando bacterias intestinales que participan activamente del equilibrio inflamatorio.

No prometen efectos inmediatos.

Trabajan en procesos.

Y eso es coherente con cómo funciona el cuerpo.

Tal vez el objetivo no sea “estar fuertes”

Tal vez el verdadero objetivo sea estar regulados.

Un sistema inmune estable no es el que está siempre activado, sino el que sabe cuándo responder y cuándo descansar.

Y en una época donde el cuerpo vive en alerta constante, aprender a acompañar esa regulación es una de las formas más profundas de cuidado.

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Cola de Pavo
uno de los hongos más estudiados del mundo