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La espiritualidad del supermercado

Cuando lo profundo se vuelve slogan
16 de enero de 2026 por
La espiritualidad del supermercado
FUNGISHOP
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En los últimos años, el bienestar y la espiritualidad dejaron de ser espacios íntimos o comunitarios para convertirse en productos de consumo masivo. Conceptos que antes estaban ligados a procesos largos —sanación, autoconocimiento, equilibrio— hoy circulan en forma de frases breves, promesas rápidas y estéticas fácilmente reconocibles.

“Saná tu linaje.”

“Elevá tu vibración.”

“Manifestá la vida que querés.”

El problema no es el interés por estar mejor. El problema es el marco en el que ese interés se presenta: una lógica de mercado que simplifica lo complejo, acelera lo lento y transforma procesos humanos profundos en soluciones instantáneas.

Cuando el bienestar se vuelve rendimiento

La industria del bienestar suele reproducir una idea central: si no estás bien, es porque no hiciste suficiente trabajo interno.

Esto desplaza el foco del contexto y del cuerpo hacia la responsabilidad individual absoluta.

El cansancio se vuelve falta de voluntad.

El estrés, una mala gestión emocional.

El malestar, una falla personal.

En este esquema, se habla mucho de energía y muy poco de fisiología. Mucho de conciencia y casi nada de sistema nervioso. Mucho de intención, poco de descanso real.

El resultado es paradójico: una búsqueda de bienestar que genera más presión, más culpa y más exigencia.

Lo que las tradiciones hacían distinto

Durante miles de años, el cuidado del cuerpo y de la mente no se pensó en términos de “transformación” constante, sino de regulación y sostén.

Las prácticas tradicionales no buscaban optimizar al individuo, sino ayudarlo a atravesar la vida con mayor equilibrio:

  • acompañar los ciclos naturales,

  • cuidar el sueño,

  • fortalecer la digestión,

  • sostener la energía en momentos de desgaste,

  • usar plantas y hongos como soporte, no como atajos.

No había promesas grandilocuentes.

Había continuidad, observación y tiempo.

Volver a lo simple como gesto consciente

Hoy, en un contexto de sobreestimulación y exigencia permanente, volver a enfoques simples y corporales puede ser una forma de salir de la lógica del rendimiento espiritual.

Aceptar que no todo se resuelve hablando.

Que no todo se sana entendiendo.

Que muchas cosas se regulan acompañando al cuerpo.

Los hongos medicinales, en ese sentido, no encajan bien en la lógica del marketing rápido. No prometen cambios inmediatos ni estados elevados de conciencia. Trabajan de manera acumulativa, respetando los tiempos biológicos.

El lugar del Reishi

El Reishi no viene a “elevar la vibración” ni a producir experiencias extraordinarias. Su acción principal está en la regulación del estrés, el descanso profundo y el equilibrio del sistema nervioso e inmune.

No transforma a la persona.

Ayuda a que el cuerpo tenga mejores condiciones para sostenerse.

Y eso, muchas veces, es más valioso que cualquier promesa espectacular.

En síntesis

Tal vez no necesitamos más consignas inspiradoras ni nuevos métodos para “mejorarnos”.

Tal vez necesitamos menos ruido, más cuerpo y herramientas que acompañen procesos reales.

Menos espiritualidad de góndola.

Más prácticas que sostengan la vida cotidiana, con honestidad y tiempo.

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